Balcón Trianero

martes, 17 de julio de 2012

Busto...Ángel volador de Nervión

 
 
Busto...Ángel volador de Nervión
 

        Eran los años cincuenta, allí en el Colegio de la Santísima Trinidad, estuvimos haciendo el bachiller y en aquel tiempo, correteamos su patio como figurativo "Nervión”,junto a columnas de hierro y otra más que se situaba en horizontal, emulamos a un gran portero sevillista de entonces como Busto; después de seis décadas aún tenemos el dedo corazón malformado por una de las“tiradas gatunas”en busca del  esférico.                                                  
         La verdad es que el juego quería abrirse camino entre nuestros textos y figurando en el coro de jóvenes que estuviera dirigido por él salesiano-sacerdote D. José María Risco de la Cruz (q.e.p.d); recordamos, que el primer día de la semana, leíamos en el comedor, las páginas deportivas de un rotativo titulado “Hoja del lunes”. Llevados por aquella pasión balompédica y de tanto oír y “examinarnos”con los compañeros de diferentes cursos y de intercambiar cromos de jugadores; pudimos recitar casi todas las alineaciones de los equipos de primera división. 
        Después de mucho tiempo y por el portero que tuviera el Sevilla FC por aquellos años estudiantiles, nos llamaban los alumnos: “Busto” y de él con respeto y estando en la memoria quisiéramos hablar hoy.
        Por aquel tiempo, reteníamos casi todas las alineaciones y las más asignadas por los entrenadores, como por ejemplo aquella que era habitual del Sevilla FC de 1955: Busto, Guillamón, Campanal, Valero, Pepín, Enrique, Liz, Arza, Pepillo, Doménech y Pahuet y la del Valencia CF, con, Quique Quinconces, Muñoz, Sócrates, Pasieguito, (el suecano) Puchades, Mañó, Fuertes, Buqué y Seguí.                                                                                                             
        A José María Busto, siempre lo conocimos desde la distancia, no coincidimos en los años que jugaba en el Sevilla a pesar de que el vivía en Triana; concretamente junto a la Peña Trianera lo que se llamaba en los altos de Casa Ruiz, en la esquina de Casa Cuesta.                             
       Pero últimamente, figurando en la ONG “delwende”, (Al servicio de la vida) perteneciente a la Residencia Geriátrica Virgen de Consolación en Avda. de Coria, allí tuvimos entrañables charlas, casi todas relacionadas con los recuerdos balompédicos, cuando citábamos aquellas alineaciones que citábamos de memoria, se sonreía y parecía trasladarse como si de un “superman” se tratase a las tardes de gloria entre los tres palos.                                           
        El día 27 de Mayo de 2012, fue un día de pesar para todo el sevillismo en general y lo curioso fue; que un portero fichado por el equipo de Nervión: Diego López llegaba allí como si quisiera ser continuador de uno de los mejores porteros del Sevilla FC. En esta ocasión, José María Busto, no pudo “detener” ese tiro a la “puerta” de su pulmón, ya que era un zapatazo fuerte y certero, tirado con las “botas de trombosis”.                                         
       Aunque siendo vecino de Triana casi toda su vida a la que quiso “saltar” en el campo de la vida, por encima de sus 87 años. Estuvo en el equipo nervionense y entre sus premios destacan la conquista la Liga 1945/46, un 31 de marzo en el desaparecido campo de Les Corts y la Copa en 1948; ostentando el récord de partidos entre los tres palos con 399, nadie ha superado su marca bajo estos. Además, es el quinto sevillista con más choques, sólo superado por Arza, Campanal, Blanco y Jiménez.             
        El que naciera en la ciudad de Portugalete (Vizcaya), llegó a ser técnico del Sevilla y del Sevilla Atlético en varias ocasiones. El club hispalense, le concedió en noviembre de 2009 el “Dorsal de Leyenda”, galardón que reciben destacados veteranos futbolistas que estuvieron en el Sevilla. Hasta el momento lo han recibido Juan Arza, fallecido el pasado verano, Marcelo Campanal y en este año, el paraguayo Ignacio Achúcarro.                                       

        José María Bustos a “volado” a ocupar una portería celeste de la que sabemos estará por los siglos garantizada. Descanse en paz.
 





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